Hacia rutas salvajes

El comienzo de Hacia rutas salvajes

¿Por qué desapareció Chris McCandless?El debateLas causas de su muerteEl adiós de Chris McCandless. ConclusionesEpílogo; los padres visitan el busCronología de Hacia Rutas salvajesNotas al pie

Dedicatorias y comienzos impactantes.
Serie no-ficción.

27 de abril de 1992
¡Recuerdos desde Fairbanks! Esto es lo último que sabrás de mí, Wayne. Estoy aquí desde hace dos días. Viajar a dedo por el territorio del Yukon ha sido difícil, pero al final he conseguido llegar.
Por favor, devuelve mi correo a los remitentes. Puede pasar mucho tiempo antes de que regrese al sur. Si esta aventura termina mal y nunca vuelves a tener noticias mías, quiero que sepas que te considero un gran hombre. Ahora me dirijo hacia tierras salvajes.

ALEX
[Postal recibida por Wayne Westerberg en Carthage, Dakota del Sur.]

Alex, cuyo nombre real era Chris McCandless, se disponía a realizar su soñada aventura de una vida en solitario y salvaje, en tierras de Alaska.

Un año y medio antes se marchó sin dejar rastro desde Atlanta, en el este, donde acababa de graduarse, a sus 22 años. Donó todo su dinero y posteriormente (ya en el oeste, como parte de uno de sus episodios de aventura en solitario, esta vez en el Desierto de Mojave) abandonó su coche y quemó los pocos billetes que le quedaban en los bolsillos.

Prosigue su periplo en autoestop hacia el interior, y le recoge Wayne Westerberg, el destinatario de esta emotiva y premonitoria postal que sirve de cita inicial.

Cuatro meses después del envío, unos cazadores encuentran su cuerpo sin vida, en un viejo autobús abandonado que le había servido de refugio. En la puerta colgaba una nota:

S.O.S. Necesito que me ayuden. Estoy herido, moribundo, y demasiado débil para salir de aquí a pie. Estoy completamente solo. No es una broma. Por dios, le pido que se quede para salvarme. He salido a recoger bayas y volveré esta noche. Gracias, Chris McCandless. ¿Agosto?

Crhis en el autobús abandonado
Chris en el autobús abandonado. Probablemente, su imagen más difundida.

Acabamos de reproducir, a grandes rasgos, el esquema principal del libro (incluso de la nota inicial, y del texto de contraportada), una trama zigzagueante que funciona perfectamente. 1 – Alaska, 2 – La Senda…  3 – Carthage, un tranquilo pueblo en Dakota del sur, donde trabajó para el citado Wayne… Empieza con esta cita:

“Quería movimiento, no una existencia sosegada. Quería emoción y peligro, así como la oportunidad de sacrificarme por amor. Me sentía henchido de tanta energía que no podía canalizarla a través de la vida tranquila que llevábamos.

Leon Tolstoi, Felicidad familiar
[Pasaje subrayado en uno de los libros encontrados junto al cadáver de Chris McCandless.]

Cuando Wayne le recogió en la carretera, Chris llevaba ya dos días sin comer. Parecía un buen muchacho, con esos “ojos oscuros y emotivos”. Wayne (que era granjero, empresario, y unas cuantas cosas más) le quiso prestar ayuda, empleándole en tareas de recolección.

Wayne le define como “el trabajador más esforzado que haya visto jamás” (pág. 34).

“Se lo tomaba casi todo como un deber moral. Era lo que se dice alguien muy honrado, muy ético. Se exigía mucho a sí mismo.”

“Se notaba enseguida que era muy inteligente – (…), creo que lo que pudo llevarle a meterse en problemas era que pensaba demasiado.” (Pág. 35).

Chris y Wayne
Chris (o Alex) junto a su amigo Wayne (y probablemente la pareja de éste).

El grupo de Wayne, principalmente trabajadores, se convirtió en su segunda familia. Cuando Chris empezó a abrirse, a Wayne le pareció que algo no iba del todo bien con su familia…

¿Por qué desapareció Chris McCandless?

Su familia original era de clase media alta. Eran de Annandale, Virginia.

De una parte, su padre Walt (exitoso ingeniero que trabajó para la nasa en los sesenta y setenta) era “intransigente y excitable” como su hijo, y tenía la necesidad de controlar; por su parte, Chris era en extremo independiente. Aparentemente, cumplió con las condiciones que le imponían sin demasiada fricción, pero al coste de acumular un resentimiento que le encerraba en sí mismo.

Además, había un asunto del pasado que Chris conocía: su padre había llevado una doble vida con dos mujeres, y los hijos respectivos. La odisea terminó siendo Chris muy pequeño, pero sabemos que había estado investigando, pocos años atrás.

Chris unos años atrás, con un aspecto bien distinto.

En una carta a su hermana Carine, se queja del comportamiento “irracional, opresivo e insultante” de sus padres, y advierte: “actuaré de repente, de la noche a la mañana (…) Romperé con ellos de una vez y por todas,”.

Por otra parte, amigos de Chris comentan con franqueza que sus padres parecían tan agradables como cualesquiera, y que a Chris lo que no le gustaba era “la idea misma de tener padres”.

Según Wayne, es posible que “solo estuviera ofendido por algo que sucedió con su padre y no quisiera dar su brazo a torcer” (pág. 97).

Hacia finales de junio de 1990, Chris envió a sus padres una copia de sus calificaciones finales, más una breve y convencional nota. Fue lo último que sus padres supieron de él. Cuando fueron a Atlanta, preocupados por la falta de noticias, hacía 5 semanas que Chris había partido.

Graduarse había sido, básicamente, “una obligación absurda y onerosa” (en palabras de Krakauer). Aunque al menos, pudo elegir algunos temas que le motivaban realmente:

“Historia del pensamiento antropológico” y “La segregación racial y la sociedad surafricana”, sobresaliente; “Política africana contemporánea” y “La crisis alimentaria en África”, notable alto.

Según Krakauer:

“Por fin se había liberado (…) del mundo opresivo formado por sus padres y los que eran iguales (…), seguridad y bienestar material, un mundo en el que sentía como una dolorosa amputación la ausencia del latir puro y salvaje de la existencia.” (Pág. 41).

El debate

La idea del libro empezó como un reportaje para la revista Outside, por el mismo J. Krakauer, que sintió una atracción obsesiva por el caso, dada su identificación con el personaje.

(De hecho, Krakauer incluye dos capítulos -14 y 15- dedicados a experiencias personales análogas a las de Chris.)

El artículo previo generó un gran debate. De un lado, los que admiraban el coraje y la “nobleza de ideales” de Chris, y del otro los que le denigraban como un estúpido irresponsable, tal vez perturbado, que no merecía la más mínima atención. En algunos capítulos, J. Krakauer balancea esta cuestión y se posiciona, como es de suponer, del lado de McCandless, con argumentos bastante precisos1.

[Conclusión del debate en los últimos párrafos del artículo, “Despedida y conclusiones”.]

Las causas de su muerte

Dos fueron las causas de su muerte. La primera, la crecida del Teklanika, el cual había cruzado en dirección oeste, a finales de un frío abril, cuando el rio era pacífico y no pasaba de las rodillas.

A principios de julio, McCandless llevaba dos meses de vida solitaria y salvaje. Había leído Walden de Thoreau y anotado en el margen: “He vuelto a nacer” (…) “Vivir con sabiduría:”. Estaba satisfecho, y tomo la decisión de regresar, no sabemos si a casa, pero sí al mundo civilizado. Al llegar al mismo rio, por causa del deshielo, éste bajaba con el estrepito de un tren. Estaba atrapado en los bosques.

La segunda causa fue la ingestión de las semillas de la patata silvestre.

Llevaba consumiendo la patata (su raíz o tubérculo) desde el 24 de junio, al parecer sin reacción adversa. No obstante, por su modo de vida, su estado era desnutrido, de modo que el 14 de Julio empezó a consumir las semillas de la misma planta. Dos semanas después, el 30 de Julio, anota:

“Extrema debilidad. Me falta comida. Semillas. (…)”

(pág. 262)

Las semillas le impidieron absorber cualquier nutriente, pudiendo también afectarle con depresión, entre otros síntomas. Todo unido a la debilidad que presentaba, desembocó en inanición.

El 5 de agosto, una entrada agridulce:

“¡Dia 100! ¡Lo he conseguido! Pero nunca me había sentido tan débil. La muerte empieza a ser una grave amenaza. Estoy demasiado débil para salir andando (…)”

(pág. 270)

El adiós de Chris McCandless. Conclusiones

Entre el 12 y el 18 de agosto, el día en que probablemente murió, arrancó una página de uno de sus libros y escribió:

Chris dice adiós
El adiós de Chris, en el que sorprende -en lo visible- su increíble espíritu!

He tenido una vida feliz y doy gracias al señor. Adiós y que Dios os bendiga.

(pág. 275)

Después de esta despedida, en modo alguno decadente o afectada, se introdujo en el saco que le había confeccionado su madre, y fue perdiendo lentamente la conciencia.

Completa su despedida un autorretrato, en el que muestra la nota de socorro (y queda a la vista, por supuesto, su estado desnutrido). ¡Pero sorprende nuevamente su actitud y su espíritu!

“, en el caso de que se compadeciera de sí mismo durante la agonía -porque era muy joven, porque estaba solo, porque el cuerpo lo había traicionado, porque la voluntad lo había abandonado-, la fotografía no lo trasluce. Sonríe y su mirada tiene un brillo inconfundible: (…) se sentía en paz con el mundo, (…)” (pág. 275).

Lo trágico es que estaba mentalmente de regreso, cuando el rio y el veneno lo retenían. Acababa de leer Doctor Zivago y al lado de un pasaje anotó:

La felicidad solo es real cuando es compartida .

(pág. 262)

Es plausible que McCandless hubiera cambiado en algo sustancial; que estuviera decidido a abandonar su vida de vagabundo, “convertirse en un miembro de la comunidad humana” (Krakauer, pág. 262), y posiblemente, correr a abrazar a su familia.

McCandless no era un irresponsable ni un incompetente, tampoco un adolescente atormentado. Sabía perfectamente los riesgos que corría. No le faltó al respeto al medio (de hecho, es al contrario). Fue extraordinaria su capacidad para resistir cuatro meses, valiéndose de su ingenio, un rifle mejorable y escasos kilos de arroz.

“su vida rezumaba sentido y propósito. Pero el sentido que se esforzaba en extraer de su existencia se situaba más allá de los caminos trillados y confortables: McCandless desconfiaba del valor de las cosas que se obtenían con facilidad. Se exigía mucho, más de lo que al final pudo dar de sí.” (Pág. 256)

Chris McCandless fue un hombre diferente; ejemplar y admirable a nuestro parecer; alguien que se atrevió realmente a vivir según sus principios. ¿Se imaginan un mundo con gente como McCandless?

Epílogo. Los padres visitan el bus.

El epílogo narra la experiencia y comentarios de los padres de Chris, en su visita al autobús abandonado.

La madre de Chris, Billie McCandless, tuvo una pesadilla en la que Chris le pedía auxilio a gritos, no casualmente en los días en que Chris quedaba atrapado y enfermo (pág. 177-178).

Ahora en el autobús, pasa un buen rato sentada en silencio sobre el colchón donde murió, observando…

“las botas de su hijo colocadas debajo de la estufa, las inscripciones que garabateó en las paredes, su cepillo de dientes.” (Pág. 280).

Y tras coger los vaqueros raídos de Chris, comprobar que conservan su olor, y quedarse meditando pronuncia algo como hablando consigo misma:

“Tuvo que tener mucho valor y ser muy fuerte para no suicidarse”. (Pág. 280).

Billie deja una maleta con un botiquín, y entre otros objetos una biblia que perteneció a Chris de pequeño. Aunque Billie comenta:

“No rezo desde el día en que lo perdí”. (Pág. 280).


Cronología de Hacia rutas salvajes

12 de mayo, 1990 – ceremonia de graduación, a la que acudieron sus padres y su hermana Carine.
Principios agosto – los padres viajan a Atlanta, para ver si ocurre algo malo.
10 de septiembre, 1990 – Wayne Westerberg le recoge en la carretera.
(…)
27 de abril, 1992 -> fecha de la postal a Wayne, justo antes de adentrarse en las tierras salvajes de Alaska.
(…)
3 de julio ->     empieza el trayecto por la senda, de regreso a la civilización.
5 de Julio ->    no puede cruzar el Teklanika; se da media vuelta.
8 de julio ->     llega de regreso al autobús abandonado.
14 de julio (aprox.) -> empieza a comer de la patata silvestre de Alaska, no solo el tubérculo (o raíz) sino también sus semillas. ¿o finales de JULIO?(p261)
30 de Julio -> “Extrema debilidad. Me falta comida. Semillas”
5 de agosto -> “¡Dia 100! ¡Lo he conseguido! Pero nunca me había sentido tan débil. (…)”
12 de agosto -> fecha de la nota de S.O.S. (termina con ¿Agosto?)
18 de agosto (“probablemente”) -> Chris McCandless muere de inanición.
6 de septiembre, 1992 ->los cazadores encuentran el cuerpo en la choza-bus.


Notas al pie:
1
– El artículo previo contenía algunas imprecisiones que fueron matizadas con la exhaustiva investigación para el libro. Se dio pie a pensar que Chris había confundido un alce con un caribú (supuestamente fáciles de distinguir). Un análisis confirmó que se trataba de un alce como había anotado Chris. Por otro lado, el artículo suponía que el envenenamiento se debía a la confusión de dos plantas casi idénticas, algo desmentido a posteriori.


Escrito por Comuni Man, 12/08/19, 
Redactor de contenidos.

Obra reseñada: HACIA RUTAS SALVAJES, de Jon Krakauer; 1ªedición: enero 2009 ;

Ediciones B, S. A. para el sello Zeta Bolsillo
Título original: Into the wild. Copyright 1996.